Iba a pedirlo para los próximos Reyes Magos, pero el sábado, paseando por Carrefour a la caza de la comida del sábado, se puso delante de mis ojos.
No me pude resistir, era tan completo… más de 50 herramientas en un maletín negro super-manejable. Tenían una pinta un tanto enclenque, me recordaban a aquel martillo del mineranova que siendo pequeñas mi hermana y yo destrozamos a base de intentar romper un trocito de una roca. En aquella ocasión golpeamos la roca hasta que olió como a quemado, y saltaban chispas en cada golpe como si estuviéramos en una fragua, y cuando paramos nos dimos cuenta de que el martillo estaba completamente abollado. No le echemos la culpa a la pobre herramienta ni a la calidad de la misma, he de reconocer que la roca debía ser granito, pero nosotras no lo sabíamos de aquella, y no imaginábamos lo que le podía pasar al martillo en cuestión.
Ya en casa le echaba miradas de reojo, ¿cómo puedo estrenarlo?, ¡me encanta estrenar cosas! Una rápida mirada a mi ordenador me dio la idea… desmontar el teclado, eso sería perfecto, algo a la altura del nuevo maletín que no comprometería su integridad. Además, daba miedo mirar el teclado ya que fugaces pensamientos de infecciones en los dedos pasaban por mi mente, y por la de cualquiera que observara aquel criadero de migas y cosas, especialmente de cosas.
El resultado final fue óptimo, toda la pieza era de plástico una vez separada de la membrana, así que el Grifo Purificador de la Cocina junto con el Estropajo dejaron finalmente en mis manos un teclado que estaba literalmente como nuevo. Esa tontería me hizo muy feliz. ^^
Últimamente tengo la necesidad de hacer cosas que tengan un resultado tangible, y a ser posible inmediato. Montar nuevos ordenadores, hackear la ropa vieja para hacer lo que yo quiero que no se vende en las tiendas, estudiar cosas de aplicación práctica inmediata (metodologías de experimentos o de tratamiento de datos, Diseño de Experimentos, Data Mining, etc.). Debe ser que me hago mayor, porque en este sentido, no soy consciente de haber sido así de impaciente con anterioridad.
No me pude resistir, era tan completo… más de 50 herramientas en un maletín negro super-manejable. Tenían una pinta un tanto enclenque, me recordaban a aquel martillo del mineranova que siendo pequeñas mi hermana y yo destrozamos a base de intentar romper un trocito de una roca. En aquella ocasión golpeamos la roca hasta que olió como a quemado, y saltaban chispas en cada golpe como si estuviéramos en una fragua, y cuando paramos nos dimos cuenta de que el martillo estaba completamente abollado. No le echemos la culpa a la pobre herramienta ni a la calidad de la misma, he de reconocer que la roca debía ser granito, pero nosotras no lo sabíamos de aquella, y no imaginábamos lo que le podía pasar al martillo en cuestión.
Ya en casa le echaba miradas de reojo, ¿cómo puedo estrenarlo?, ¡me encanta estrenar cosas! Una rápida mirada a mi ordenador me dio la idea… desmontar el teclado, eso sería perfecto, algo a la altura del nuevo maletín que no comprometería su integridad. Además, daba miedo mirar el teclado ya que fugaces pensamientos de infecciones en los dedos pasaban por mi mente, y por la de cualquiera que observara aquel criadero de migas y cosas, especialmente de cosas.
El resultado final fue óptimo, toda la pieza era de plástico una vez separada de la membrana, así que el Grifo Purificador de la Cocina junto con el Estropajo dejaron finalmente en mis manos un teclado que estaba literalmente como nuevo. Esa tontería me hizo muy feliz. ^^
Últimamente tengo la necesidad de hacer cosas que tengan un resultado tangible, y a ser posible inmediato. Montar nuevos ordenadores, hackear la ropa vieja para hacer lo que yo quiero que no se vende en las tiendas, estudiar cosas de aplicación práctica inmediata (metodologías de experimentos o de tratamiento de datos, Diseño de Experimentos, Data Mining, etc.). Debe ser que me hago mayor, porque en este sentido, no soy consciente de haber sido así de impaciente con anterioridad.
